Colaboraciones

No hay que explicar mucho, aquí iremos colgando todo aquello que nuestros amigos o cualquiera nos mandéis, escribid a railindae@gmail.com y os lo publicaremos^^

Una de las primeras colaboraciones corre a cargo de Raúl Durán, quien se estrena con la siguiente reflexión acerca de los sueños y otra sobre la felicidad:

DETRÁS DEL SUEÑO DONDE TE ESPERÉ

Otra vez. Otra vez y seguro que ya es más de la enésima vez en la que vuelves. Para no acabar quedándote del todo. Otra vez, me has convertido es esa especie de escollo, que siempre has sabido como saltar, esa especie de corazón, que siempre has sabido como arañar, sin acabar de hacerle daño del todo, o todo el daño que nunca has sabido hacer desaparecer. Otra vez

He despertado entre las hijas de un libro que olvidé leer ayer, hijas pródigas de un papel exhumado en otro día que sí, que reconocí que a lo mejor no fue ayer, ni antes de ayer, que quizás no llegó a ser ni noche. Ni tú tampoco fuiste. Ni tú.

Le debo tanto al tiempo que olvidar, que he abierto los ojos preguntándome: ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Cuál es el sentido de la vida de los demás?

De ser poeta, entre los versos que tintan a olvidarte, sería un poeta idiota, por no hallar esa palabra exacta que hable de amor, y que supiera donde encontrarte.

De poder discutirlo con Sócrates, sería esa especie de filosofía que nadie acaba por entender, que haya miles de significados pero ningún porqué. Sería como dejar de quererte, para estar amándote segundos después.

De ser gran músico, compondría miles de notas que supieran alargar el éxito de mi piano, precisamente notas que surcaran por mil aires de lugares remotos y distintos, aires que volaran en sueños mentirosos, que no aprendieran a como acariciar tu bello y no dibujaran otro planchado a tu camisa.

De ser yo de nuevo, en esta mañana de penitencia y extravío de tu alma, sabría entre muchas otras pocas cosas, que no sé, cual es el sentido de mi vida, y mucho menos el sentido de la vida de los demás. Pero sé, ¡Dios mío como me duele saber! Que mi vida no tiene sentido, si no estás .

No halléis sentido a la vida, buscad una razón para vivir. Te quiero.

RDurán&G

Teoría de la felicidad

Tu propia felicidad reside en la felicidad de los demás: esta es la frase que para mi, resume la felicidad.
Esta teoría es fruto de la “investigación” a la cual he sometido mi mente durante los últimos meses, mientras intentaba defender esta frase.


El primer punto que abarca esta teoría, el elemento que predomina por así decirlo, es el amor. Como seres humanos, todos necesitamos ser amados y amar en la misma medida de lo posible, aunque contrae  gran dificultad que la balanza se mantenga por igual en ambos polos.


Muchas personas estarán totalmente de acuerdo, que no hay sentimiento más puro y satisfactorio para una persona, que el amor, pero en el hecho de querer y sentirse querido, es difícil que el amor nos lo inculquemos cada uno de nosotros, a nosotros mismos. Es decir el amor verdadero, se da y se recibe, nunca se autoproclama.

No tan sólo podemos ser felices otorgando el amor y recibiéndolo, sino que podemos dar amor, pero a cambio recibir el amor en miles de maneras de afecto posible, de varias personas a la vez.Es muchísimo más fácil recoger pequeños pedazos de felicidad de nuestros seres amados y unirlos para sentirnos bien, que la búsqueda de la felicidad interior, del yo.
El segundo punto, bastante importante también, es el vínculo equivocado que puede crearse con una mala administración de los sentimientos. Intentar crear la felicidad de la persona misma a través de otras personas no debe crear nunca un vínculo de total dependencia.

Para la felicidad también se necesita un grado de coherencia, no todo lo que la felicidad nos haga sentir lo debemos abarcar sólo al simple hecho de sentirnos amados, la unión de todas las piezas también implica un grado de realismo que otorga el miedo a la soledad.

En conclusión: debemos saber hallar nuestro amor por las personas en su grado de necesidad, saber administrarlo y sobretodo dejar que el hecho de recibir amor, es la recompensa del trabajo bien hecho, es un intercambio de felicidad mutua, una cadena de propagación de la felicidad, tú das, ellos reciben, ellos dan, tú recibes. Siempre y cuando no se cree una total dependencia por alguien, puesto que entonces basaríamos todo en solo dar a alguien (individuo) y sólo recibir por parte de ese único individuo, y si la devolución fallara, no habría otras opciones de apoyo en la felicidad. Por tanto la vital importancia del amor, de saber administrarlo y de hallar la felicidad de compartirlo. Hallar en los demás los principios de tu felicidad.

RDurán&G

Hui tenim l’honor de rebre en Feelings a David Valls Lanàquera (Dei per als amics), que  s’estrena al nostre raconet amb un interessant escrit sobre la mort. Esperem que vos agrade!

La mort dels elefants

Sempre m’ha semblat d’una gran solemnitat la manera de la que moren els elefants. En la total solitud, l’elefant recerca on han caigut tots els de la seua manada i acudeix allà a morir al mateix lloc. Dóna igual l’espècie d’elefant que siga, tots van a parar a una font, un xicotet llac o a un deu.

Tot comença amb eixe estat dubtós de salut. Cau i no cau, menja i deixa de menjar; llavors, tota la manada comença a sospitar. I així l’elefant es manté amb tota la integritat que pot fins que arriba el dia en el que es decideix a anar-se’n, quan ja sent que se li acosta l’última hora. No és una sensació a l’atzar, sinó innata, puix la partida es dóna quan el nivell de sucre en sang baixa ― la capritxosa evolució els ha donat el do d’adonar-se’n de quan s’acosta el fatídic moment. Llavors, l’aigua. Sempre moren al costat de l’aigua.

Però, deixant els elefants a una banda, no és aquesta una característica única en els paquiderms. No ens hauria d’estranyar aquesta relació entre l’aigua i la mort. De sempre, tant el símbol de la mar com el color blau, han tingut una connotació relacionada amb l’eternitat o el final d’un gran viatge ― perquè què és la vida sinó un llarg viatge? I d’aquesta manera, a la llarga de la història hem posat a la mar com principi i final de tot. Com a principi el veien els babilonis, que creien que de Tiamat (el mar) i Apsu (l’aigua dolça) aparegué l’univers; per als egipcis, Amón-Ra sorgí d’un immens oceà sense fi, els sintoistes japonesos creuen que la terra nasqué d’una taca d’oli enmig d’un oceà, i així podríem continuar amb centenars de mites més. I què hi ha de l’aigua com símbol de final? També els hinduistes “soterren” els seus morts en les aigües del Ganges (tot i que utilitzar ací la paraula soterrar resulta prou paradoxal). I no només això. Romans i grecs creien que la mort suposava un llarg camí a través del riu Styx (Στύξ), el qual es troba en el límit entre Terra i infern. Per aquest motiu quan soterraven a algú li col·locaven una moneda sobre la llengua, per a poder pagar al barquer el trasllat a la llarga del riu. Aquest símbol evolucionà amb el cristianisme, esdevenint en la sagrada Hòstia. Però, tornem a la simbologia de l’aigua en els funerals humans:

Si hi ha una cosa comú a totes les cultures, és per una banda la concepció de la mort com un trànsit més, de la mateixa forma que ho és el naixement o el matrimoni; i per altra, la rentada mortuòria i la presentació de la despulla. I és ací precisament on es troba el símbol de l’aigua, en la rentada mortuòria. Netejar al difunt és prou més que un exercici d’higiene: és la preparació per a l’estat de puresa. L’Alcorà estipula la cerimònia d’aquest rentat, els hebreus apliquen nou mesures d’aigua calenta i en les pràctiques animistes africanes, fins i tot, renten al mort de la mateixa forma que es renta a un recent nascut, ja que la mort és per a ells un segon naixement.

Comptat i debatut, no ens hauria de sorprendre per res del món la mort dels elefants; ni tan sols parlar d’ella com un fet exclusió i exòtic. No oblidem que fa milers d’anys nosaltres isquérem del mar ― Déu sabrà en forma de quin animal. I de la mateixa forma, l’aigua que tenim dins del cos conté la mateixa salinitat que l’aigua marina, i fins i tot el líquid intracraneal té la mateixa composició que l’aigua salada. De l’aigua venim i en aigua esdevinguem. Són més que coincidències, crec jo.

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