Leyendas urbanas del cine

Las leyendas urbanas son relatos pertenecientes al folklore contemporáneo que, pese a contener elementos sobrenaturales o inverosímiles, se presentan como crónica de hechos reales sucedidos en la actualidad. Algunos parten de hechos reales, pero éstos son exagerados, distorsionados o mezclados con datos ficticios.

El cine tiene sus propios mitos o leyendas urbanas, unos que provocan miedo y otros que solo despiertan risa.

Una historia que es más interesante desde que estos relatos, fantásticos o no, van ligados a una película o a alguno de sus actores. Por tanto cabe preguntarse si se tratan de sucesos ciertos o de ficción o simplemente forman parte de una estrategia de marketing. Lo cierto es que las leyendas urbanas recobran fuerza a medida que la técnica del boca a boca aumenta, una técnica cada vez más en uso y que tiene bastante éxito en cuanto a cotilleos se trata.Lo interesante de las leyendas urbanas es la incertidumbre y suspense que las rodea y su interpretación y veredicto final quedan, en la mayoría de los casos, a juicio del espectador. Conozcamos pues algunas de las leyendas urbanas de la historia del cine:

Los relatos más macabros rodearon la película La Profecía. Tras el rodaje de la primera de las versiones algunos misterios persiguieron el fin de la filmación y varias personas relacionadas con lamurieron en extrañas circunstancias con muertes horrorosas, como afirma el propio director Richard Donner en los extras del DVD. Además, el rodaje estuvo continuamente amenazado por sectas satánicas y grupos fanáticos religiosos que pusieron en peligro la integridad de los actores y personal del rodaje del film.

Una de las leyendas urbanas con final más trágico de la historia del cine es la de Poltergeist.

Solo unos meses después del estreno, la maldición de esta película empezó a recaer sobre los actores. La primera de lasmuertes trágicas fue la de Dominique Dunne que interpretaba a la hija adolescente de la familia que vivía horrorizada. Dominique fue asesinada por su novio en una muerte trágica por la que el culpable apenas cumplió una condena de tres años. Un caso, que aún hoy continúa rodeando de polémica a la famosa película.

La maldición continuó en la segunda entrega con la muerte de dos actores Julian Beck y Will Sampson (Alguien voló sobre el nido del cuco). El primero, murió aquejado de un cáncer de estómago, mientras que Sampson falleció tras someterse a una complicada operación de corazón. La más sorprendente e inesperada muerte fue la de la pequeña Heather O´Rourke tras la que sería la tercera y última de las partes de la saga. Heather sufrió una infección intestinal poco común y murió repentinamente a los doce años de edad.

El que sería uno de los maestros de las artes marciales e hijo del mítico Bruce Lee, Brandon Lee, murió tras recibir un disparo durante el rodaje de El Cuervo, película que ganó audiencia tras el trágico desenlace del actor.Los rumores que rodean su muerte apuntan a que en la cinta se podía observar el momento en el que Brandon era disparado por Michael Massee, que era el encargado de apretar el gatillo de un arma que debía tener balas de fogueo, pero que en realidad eran balas reales que acabaron con la vida del protagonista. Parece ser que este rumor no es del todo cierto, ya la escena en la que Brandon Lee es disparado no se incluyó finalmente en el montaje. Tras el trágico fin de Lee algunos rumores apuntan a que su muerte está directamente relacionada con la mafia china que supuestamente asesinó a su padre en 1973, por llevar los secretos de las artes marciales al cine. Lo que es cierto es que tras la muerte de ambos ídolos, la trilogía de El Cuervo cobró gran popularidad y convirtió a Brandon Lee en un icono de las artes marciales.

En esta película se hace referencia a la muerte del director y productor Thomas H. Ince. Oficialmente su muerte fue producida por un ataque al corazón que sufrió mientras se encontraba en una fiesta en el lujoso yate The Oneida del magnate William Randolph Hearst.

La versión extraoficial asegura que Ince murió víctima de una serie de casualidades que ocurrieron durante esa noche. El romance secreto que mantenía la para entonces mujer de Hearst con el actor Charlie Chaplin hizo que el magnate intentara acabar con la vida de Chaplin. Quizá la poca luz y el alcohol fueran las causas principales del supuesto asesinato del director, pero la gran influencia de William Randolph Hearst en la sociedad de la época convirtieron ese suceso en un ataque al corazón. A la mañana siguiente la versión oficial salió a la luz en la mayoría de los periódicos estadounidenses de la época, ocultando lo que había ocurrido realmente en aquel barco.

La leyenda afirma que tres estudiantes decidieron viajar hasta Maryland para hacer una película acerca de la leyenda de la Bruja de Blair. Los tres jóvenes se adentraron en el bosque y nunca regresaron. Años después fueron encontradas sus pertenencias incluyendo la cámara de video con las imágenes de lo que con ellos ocurrió.bEste es el argumento central de la que se conoce como El proyecto de la Bruja de Blair, film que se estrenó en 1999 y que gracias a esta leyenda tuvo un gran éxito sobre todo entre el público adolescente.

La realidad en este caso fue muy diferente a la ficción. Se sabe que todo este montaje nació de las mentes de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez que crearon esta historia para darle más notoriedad a su producción.

Otro caso, ocurrido hace ya muchos años, fue el de la Dalia negra. Adiferencia de los nombrados, éste sí fue absolutamente real, y absolutamente macabro, y dejó huella tanto en el Hollywood de entonces como en el de ahora (que realizó una película sobre la historia).

En una ciudad que facturaba films de cine negro como rosquillas, la muerte de esta joven de 22 años se convirtió de la noche a la mañana en el caso a seguir por los más importantes periodistas. La sociedad americana se volcó en él como si de un folletín se tratase, con sus dosis de intriga y horror. La brutalidad del crimen, las oscuras pistas que seguía la policía, los numerosos sospechosos y el carácter de la víctima, una joven que había ido a Hollywood con sus sueños bajo el brazo, encendieron poderosamente las imaginaciones y los miedos del pueblo, y durante dos meses no se habló de otra cosa en Los Ángeles. A día de hoy, la identidad del asesino de la Dalia sigue siendo un misterio. Pero, ¿quién hay detrás de ese poético apodo?

La enigmática etiqueta de “Dalia Negra” fue inventada por la prensa para embellecer al caso con un oscuro glamour que la verdadera protagonista nunca tuvo. El apodo fue tomado del titulo de la película The Blue Dahlia (La Dalia Azul), de 1946, un film noir basado en una historia de Raymond Chandler, estrenada con éxito unos meses antes.

Se decía que la Dalia Negra vestía siempre de ese color y frecuentaba bares para seducir a cuanto hombre aparecía, de una manera hipnótica, muy propia de las vampiresas del celuloide. La inoperancia de la policía para encontrar a un culpable y el interés de la gente por el crimen propiciaron el agregado de elementos ficticios para prolongar unainvestigación que se estancó a los pocos meses. Como resultado, lo escrito sobre la muerte de la Dalia Negra tiene un grado de fantasía que supera ampliamente los datos comprobables.

La vida de Elisabeth Short (nombre real de la víctima), fue breve y angustiante. Nacida en una familia humilde de Massachusetts y abandonada por su padre, trabajó desde muy joven. Fue acomodadora en el cine local, donde quedo expuesta a la previsible adoración por las películas. Como miles de chicas de su edad, tuvo un sueño naif y apasionado: probar suerte en Hollywood. Por ese motivo, en cuanto le fue posible, juntó sus ahorros, hizo las valijas y, esperanzada, se fue a vivir a California.

A pesar de que hay rumores de que Elisabeth llegó a actuar en un pequeño papel, nunca tuvo la chance de quedar seleccionada. Por lo tanto no hay registros fílmicos de ella, pero sí varias docenas de fotografías, que siempre la muestran sonriente. Mientras esperaba la oportunidad de su vida, su hábitat fueron los moteles baratos y los bares de paso, donde invariablemente conseguía trabajo como camarera, y algún papel que dejaba bastante que desear.

Un buen día, la policía recibió una llamada anónima de una mujer diciendo que había visto a una persona en un solar abandonado de Leimert Park, un barrio del sur de Los Ángeles, que podía necesitar ayuda. En entrevistas posteriores, la mujer que encontró el cadáver afirmó que al principio pensó que sólo era un maniquí roto. Poco después de las 11, los agentes Frank Perkins y Wayne Fitzgerald llegaron al lugar señalado y no se encontraron con un maniquí, sino con un espectáculo dantesco. El cuerpo de Elizabeth Short yacía en el suelo, horriblemente mutilado. Su cuerpo había sido partido en dos por la cintura, dejando ambas partes a medio metro de distancia, con las piernas abiertas y los brazos posición de alto. Sus intestinos habían sido colocados de forma ordenada dentro de la pelvis, que se encontraba expuesta a la intemperie, y su estómago estaba lleno de heces. Había marcas de cuerdas en sus muñecas y tobillos, indicando que había sido atada durante al menos 72 horas, con toda probabilidad para torturarla: múltiples laceraciones, golpes y quemaduras aparecían por todo su cuerpo; el pechod erecho le había sido extirpado; profundos cortes en forma de X adornaban sus miembros y su zona pélvica; una letra “B” había sido grabada en su frente; faltaban además algunos trozos de su cuerpo, cortados con precisión de cirujano, que según la autopsia fueron seccionados antes de morir. Por si esto fuera poco, sus mejillas habían sido sajadas desde la comisura del labio hasta la oreja dejando la mandíbula casi sin sujeción, formando una siniestra sonrisa. Para culminar tan macabra obra, había sido violada post-mortem, desangrada, y habían introducido hierba y el trozo de rodilla que le faltaba en su vagina. El forense dictaminó que la causa de la muerte fue hemorragia cerebral debida a múltiples fracturas de cráneo, producidas por un objeto romo y contundente.
Los presuntos culpables varían desde gente que ya estuvo en la lista de los 22 hasta nombres tan alocados como los del mafioso Bugsy Siegel o el director de cine Orson Welles. Por supuesto, pocas de estas teorías se pueden demostrar, y casi todas son meras especulaciones peregrinas con ansias de explotar un filón tan arraigado en el subconsciente americano que se ha transformado en un auténtico mito. Además de estos, muchos fueron los sospechosos, pero claro, el posible candidato a autor de los hechos sería acusado a lo largo de los años a modo de leyenda urbana. Nunca se ha descubierto al verdadero asesino.

Historias como esta, que rodean a Hollywood, nos hacen pensar que el terror no solo se labra en las pantallas, sino también detrás de ellas.

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