Ser feliz

Definir el concepto de felicidad es bastante difícil. Lo más seguro que sea una de las definiciones más complicadas que podamos esperar hacer. Seguramente también, cada uno tenga su visión de la felicidad. ¿Es alegría?¿ Pequeños momentos? ¿Consecución de fines? Si pensamos mucho en ella, seguramente busquemos razones por las que decir: “soy feliz”. Otras veces, puede que pensemos que la felicidad es algo pasajero, que tiene la capacidad de aparecer y desaparecer, según el momento, a lo largo de la vida. Y muchas veces la vida nos golpea con obstáculos y problemas, que nos hacen pensar que no tenemos la felicidad de nuestra parte. Pero la felicidad está ahí, para nosotros, y es nuestra decisión cogerla y quedárnosla, pase lo que pase.

Este es un cuento que hace tiempo leí, y me gustó esa idea que plantea. La felicidad es nuestra.

En cierta ocasión se reunieron todos los Dioses y decidieron
crear al hombre y la mujer; planearon hacerlo a su imagen
y semejanza, entonces uno de ellos dijo: esperen, si los vamos
a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo
igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra,
debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no
ser así, estaremos creando nuevos dioses. Debemos quitarles
algo, pero, ¿Qué les quitamos? Después de mucho pensar uno de
ellos dijo: ¡ya se!, vamos a quitarles la felicidad, pero el
problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren
jamás. Propuso el primero: Vamos a esconderla en la cima del
monte mas alto del mundo; a lo que inmediatamente repuso otro:
no, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede
subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán
donde esta. Luego propuso otro: Entonces vamos a esconderla en
el fondo del mar, y otro contesto: no, recuerda que les dimos
inteligencia, alguna vez alguien va construir una esquina por
la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrara.

Uno mas dijo: Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra.Y le dijeron:
No, recuerda que les dimos inteligencia, y un dia alguien va
construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y
la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán
iguales a nosotros. El ultimo de ellos, era un Dios que había
permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las
propuestas de los demás dioses, analizó en silencio cada una
de ellas y entonces rompió el silencio y dijo: creo saber
donde ponerla para que realmente nunca la encuentren. Todos
voltearon asombrados y preguntaron al unísono: ¿dónde?
La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados
buscándola fuera, que nunca la encontraran. Todos estuvieron
de acuerdo, y desde entonces así ha sido.

El hombre se pasa
la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.

Ya hemos hablado antes de Pablo Neruda, el gran poeta del amor. Este gran autor chileno, también escribió sobre la felicidad. Quizás algunos científicos se empeñen en definir la felicidad como algo reducido a la mente, a la producción y segregación de diferentes hormonas… Pero a nosotras nos gusta más la felicidad que se define y expresa con sentimientos, y qué mejor que la poesía.

Esta vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy
feliz.
Soy más innumerable
que el pasto
en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo,
los pájaros arriba,
el mar como un anillo
en mi cintura,
hecha de pan y piedra la tierra
el aire canta como una guitarra.

Tú a mi lado en la arena
eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo
es hoy mi alma,
canto y arena,
el mundo
es hoy tu boca,
dejadme
en tu boca y en la arena
ser feliz,
ser feliz porque si, porque respiro
y porque tú respiras,
ser feliz porque toco
tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo
y su frescura.

Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.

Muere lentamente

quien evita una pasión y su remolino de emociones,

justamente éstas que regresan el brillo a los ojos

y restauran los corazones destrozados.

Muere lentamente

quien no gira el volante cuando está infeliz con

su trabajo, o su amor,

quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir

atrás de un sueño

quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,

huir de los consejos sensatos…

¡ Vive hoy ! ¡ Arriesga hoy ! ¡ Hazlo hoy ! ¡ No te dejes morir lentamente !

Disfruta de la Vida a Tu Velocidad

¡ NO TE IMPIDAS SER FELIZ !

Haz Tuya la Felicidad ….

Poemas de Pablo Neruda.

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