Haijin: Matsuo Bashō

Haijin es como se conoce a los autores de los Haiku, una disciplina poética que proviene de Oriente, que se caracteriza por la brevedad de sus versos, compuestos por 5, 7 y 5 sílabas. Matsuo Bashō (1644-1694) fue el primer poeta en utilizar esta displina como tal, dándole una temática más espiritual e inmaterial, diferenciándola del hokku, que posee una temática cómica. Pues los haiku se caracterizan por vivencias, y este haijin logró darle una personalización y estética propias, hablando de vivencias sobre el mundo que le rodeaba, muy en contacto con la naturaleza. Del haiku Bashō había dicho que es “sencillamente lo que sucede en un lugar y en un momento dado”, el poeta vivía, sin duda, su poesía, pues era su vida y la escribía tal cual, con una sencillez abrumadora.

En 1686, el maestro poeta escribe el haiku más famoso de la literatura japonesa:

Un viejo estanque;

se zambuye una rana,

ruido de agua.

Los haiku de Bashō, no son sólo versos juntos con un significado, sino que se vuelven puro arte, pues algo a lo que acostumbraban en esta época era acompañar los versos de pinturas, transformando simples palabras e imágenes en una composición que podrían considerarse como un precedente de la poesía visual.

Bajo un mismo techo

durmieron las cortesanas,

la luna y el trébol

Existen muchas teorías sobre la vida de Bashō, si fue samurái, funcionario o monje, pero una co es clara y es que su conexión con la naturaleza y simplicidad tiene mucho del zen. En esa humildad viajó por todo Japón, conociendo mucha gente e influyendo, sin quererlo, en la historia de la literatura de su país.

Tras dar por finalizado su viaje y su último libro, volvió a casa y durante unos años ejerció como maestro, se encerród urante un mes, en el que no quiso ver a nadie (una filosofía de distanciamiento de lo mundano, a lo largo de su vida, adoptó distintas corrientes que cada vez lo distanciaban de lo humano, para centrarse en lo espiritual) hasta que volvió a ver a sus amigos y discípulos, aunque en 1694 cayó enfermo del estómago y se dice que en su lecho de muerte, su último haiku fue:

Tabi ni yande,

yume wa karen wo,

kake meguru

Traducción aproximada de los versos (de las distintas traducciones que encontré esta es la que más me gustó, aunque como siempre, es más bonito en la lengua original):

Habiendo enfermado en el camino,

mis sueños merodean,

por páramos yermos.

Tumba de Basho en Otsu

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