Pablo Neruda, el maestro del amor

Hay muchos poetas en el mundo que a lo largo de la historia han conseguido   expresar sus sentimientos con maestría a través de los versos, algunos como Bécquer, murió pensando que su poesía no sería recordada, para convertirse un siglo más tarde en un poeta reconocido a nivel mundial. Aunque sin duda, el maestro indscutible de la poesía romántica es Pablo Neruda.

Su verdadero nombre es Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, nacido en Parral (Chile) en 1904. Sus poemas son conocidos en todo el mundo, logrando una enorme difusión expresando sentimientos universales y perennes, de numerosas experiencias, no sólo amorosas. Pero una de sus antologías más famosa Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924) se ha convertido en una obra clásica. Neruda es en palabras de Gabriel García Márquez “el más grande poeta del siglo XX”.

El poeta tuvo una vida larga hasta su muerte, el 23 de septiembre de 1973. Su vida es una auténtica carrera política, tuvo que exiliarse durante un tiempo, se convirtió en embajador de Chile en Francia, en 1955 se le otorga el título de doctor honoris causa por al Universidad de Oxford, le fue concedido el Premio Nobel de Literatura en 1971,  fue nombrado en 1969 “miembro honorario” de la Academia Chilena de la Lengua. Esto da muestra de sus logros a lo largo de toda su carrera como poeta, pero también muestra reminiscencias de un luchador y político. Una persona cambiante, que lo plasmó todo en su poesía, pero indiscutible célebre en sus versos de amor.

A continuación el poema 20, uno de los más conocidos del autor que los jóvenes de cualquier época han pronunciado de Veinte poemas de amor y una canción desesperada:

Puedo escribir los versos más tristes esta noche

Escribir, por ejemplo: <<La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos>>

El viento de la noche gira en el cielo y canta

Puedo escribir los versos más tristes esta noche

Yo la quise, y a veces ella también me quiso

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos

La vesé tantas veces bajo el cielo infinito

Ella me quiso, a veces yo también la quería

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla

La noche está estrellada y ella no está conmigo

Eso es todo. A lo lej0s alguien canta. A lo lejos

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo

La misma noche que blanquear los mismos

árboles

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise

Mi voz buscada el viento para tocar su oído

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre

mis brazos,

mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

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Una respuesta a Pablo Neruda, el maestro del amor

  1. el xalo dijo:

    esta de perro la informacion jiles kuliaos

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